jueves, 11 de marzo de 2010

Caen las hojas (Sentido pésame II)

Caen las hojas, caen al fin
y desde el cielo mi llanto
miedo, me da miedo estar sin ti

Caen las hojas, caen al fin
cae la tierra sobre ti
sobre tu cadaver mi existir...

Y asi llegó el día de enterrarte
en este cementerio gris
donde tantas veces hicimos el amor,
me siento extraño sin tu voz
sin ti ..sin ti mi vida se acabó
y cada noche cortaré mis venas
y regaré tu sepulcro con mi sangre,
con mi sangre.... kon mi sangre!!

Y con sangre escribiré
el capitulo prohibido de este amor que invoqué
y con sangre pagaré
el precio a la muerte por estar donde estés
y con sangre escribiré
el capitulo prohibido de este amor que invoqué.

Anabantha

domingo, 28 de febrero de 2010

Fuego Secreto

Su presencia la rodeaba, mirarlo sería su perdición.
-Quiero que te vayas, Dimitri.
-Y yo quiero quedarme.
El toque de las manos de él, suave como un susurro,
impidió a Katherine responder. Las manos de él
se movieron lentamente sobre la piel desnuda
de los hombros de ella y rodearon la delgada
columna de su cuello. Sus dedos le apoyaron la
cabeza en su hombro.
-Te necesito, Katia -susurró apasionadamente,
poco antes de que su boca capturara la de ella.
Katherine no pudo protestar contra el beso.
Se dió la vuelta para recibirlo mejor.
Como la miel, como un dulce, dulce vino...
Tan pronto como la mujer acercó su delgado cuerpo
al suyo, Dimitri dió rienda suelta a su pasión,
con sus sentidos exaltados como nunca,
el triunfo remontándose en su sangre...

Johanna Lindsey

sábado, 26 de diciembre de 2009

Agua Sexual


Solamente es un soplo 
Más húmedo que el llanto 
Un líquido un susurro 
Es agua sexual  
Rodando a goterones solos 
A gotas como dientes 
A espesos goterones 
De mermelada y sangre 
Rodando a goterones  
Cae el agua aquí 
Como una espada 
En gotas, como un desgarrador, 
Río de vidrio, cae mordiendo, 
Golpeando tu esplendor, 
Hu oh oh!! Mordiendo, 
Las cosas abandonadas, 
Empapadas, de oscuridad  
Solamente es un soplo 
Más húmedo que el llanto, 
Un líquido... 
Es un sudor, es un aceite sin nombre, 
Un movimiento agudo.  
Cae el agua aquí 
A goterones 
Tan lentos hacia el mar, 
Hacia su océano, 
Hacia su ola sin agua, sin agua, sin agua..

Anabantha, tributo a Pablo Neruda

jueves, 3 de diciembre de 2009

El Ser Bajo La Luz De La Luna


Mi nombre es Howard Phillips.
Mi casa está situada en Collage Street, 66, Providence, Rhode Island.
Ignoro en que fecha estamos, pero recuerdo que el 27 de noviembre de 1927
me quedé dormido y tuve un Sueño; desde entonces no he conseguido despertar...

Creo sentir intenso miedo
De no ver el fin
De este horrible sueño
Las noches son eternas lunas
Eterno horror
Si el lobo aúlla

Oh! Dios! Cuando despertaré
Oh! Dios! Mi corazón late de prisa
Oh! Dios! Cuando despertaré
Dime Dios!! Cuando acabará... la pesadilla!!!

Caminaré sobre las vías
Me ocultaré
Se que me miran
Y trás de mi
Vendrán por siempre
La oscuridad está en mi mente

Oh! Dios! Cuando despertaré
Oh! Dios! Mi corazón late de prisa
Oh! Dios! Cuando despertaré
Dime Dios!! Cuando acabará... la pesadilla!!!

Anabantha

(Tributo A H. P. Lovecraft)

lunes, 30 de noviembre de 2009

Charlie se fue

Antes que Malcom y King, que Lennon
En Kansas City surgió la estrella
No quiso renunciar
Su corta vida fue
Un grito de pasión
Se hizo así mismo, ya ves sin miedo
Sutil, implacable, y cruel, tan tierno
No pudo asimilar
Su condición de ser
Un negro en el edén
Y se oyó una voz
Lamento de saxofón
A golpes de un corazón
Que pronto dejó de andar
Un atardecer
De marzo, en Nueva York
Un trueno rompió la luz
Y Charlie se fue con Dios
Sírvele un trago y él tocará mejor
Sus hijos reniegan, él fue su salvación
Si como Moisés, marcó por donde ir
Él nunca se enteró
Y se oyó una voz
Lamento de saxofón
A golpes de un corazón
Que pronto dejó de andar
Un atardecer
De marzo, en Nueva York
Un trueno rompió la luz
Y Charlie se fue con Dios
Alguna vez, lograrás, conseguirás
Comunicar con él, se encuentra allí, le puedes sentir
Sonó, su mejor canción, es “lover man”
Perdido en el tiempo, tocando con Mozart...
Y se oyó una voz
Lamento de saxofón
A golpes de un corazón
Que pronto dejó de andar
Un atardecer
De marzo, en Nueva York
Un trueno rompió la luz
Y Charlie se fue con Dios ..

Saratoga

viernes, 27 de noviembre de 2009

jueves, 19 de noviembre de 2009

Tu dulzura


Camino lentamente por la senda de acacias,
me perfuman las manos sus pétalos de nieve,
mis cabellos se inquietan bajo céfiro leve
y el alma es como espuma de las aristocracias.

Genio bueno: este día conmigo te congracias,
apenas un suspiro me torna eterna y breve...
¿Voy a volar acaso ya que el alma se mueve?
En mis pies cobran alas y danzan las tres Gracias.

Es que anoche tus manos, en mis manos de fuego,
dieron tantas dulzuras a mi sangre, que luego,
llenóseme la boca de mieles perfumadas.

Tan frescas que en la limpia madrugada de Estío
mucho temo volverme corriendo al caserío
prendidas en mis labios mariposas doradas.

lunes, 26 de octubre de 2009

Las Ruinas del Edén

Acto I [Dios:]
Tan solo estoy... odio esta absurda soledad.
La tristeza de un Dios que no alcanza a comprender
cómo un trozo de su Ser tan pronto le olvidó.
Ahora hurgas en mi herida y aún no entiendes quién soy yo,
yo te concedí la vida y no ves la realidad,
ahora ya no hay marcha atrás
en tus ojos puedo ver, las ruinas del Edén.

Llora el cielo, y la mar sabe que ya no es azul,
el viento ha dejado de hablar
y el sol ahora esconde su luz. No entiendo.
Si ya lo has destrozado, que más quieres de mí
un día, tal vez, seas sensato y tus dudas te alejen del fin
Morías por mí. Tu vida eran Dios y tu fe,
y ahora te crees con poder, desafías mi ley.

Acto II [Hombre:]
Un ser me trajo aquí, no pude elegir
Él cree que soy feliz pero no es así.
No intentes que sienta miedo diciéndome que es amor
y el dolor que siente el viento es el mismo que siento yo.
Soy sólo un hombre, no intentes cambiarme, no...
vive tu vida y olvida la mía, sé que tal vez no lo entiendas
pero he de luchar.
Moría por ti, mi vida eran Dios y mi fe
Yo no tengo el poder, solo tengo mi vida.

Acto III [Dios:]
Tan absurda situación sólo tiene una salida
no me tratas como a un Dios y jamás comprenderás
todo el daño y todo el mal por el que hoy has de pagar.
Llora el cielo, y la mar sabe que ya no es azul
el viento ha dejado de hablar
y el sol ahora esconde su luz. No entiendo.
Si ya lo has destrozado, que más quieres de mí
un día, tal vez seas sensato... pero hoy tendrás que sufrir:
Las ruinas del Edén.

sábado, 10 de octubre de 2009

Gunugulín

¡Dibididabididí!¡Dabidibabidibú! El duendecillo camina por el bosque,
con sus calzas verdes y sus zapatos dorados.
Va saltando de seta en flor y de flor en seta.
Trepa a un árbol mientras se cala su gorro rojo y canta
"Soy Gunugulín con colores del otoño ¡dúbidi dúbidi dá! me gusta el color rojo,
me gusta el pastel, me gusta beber...
¡¡¡Beber, beber, beber!!! Hasta caer de culo...
¡Dúbidi dúbidi dú!"a voz en grito.
Salta de la rama del árbol y rebota en un hongo dando una
pirueta cae de pie y hace una reverencia. Levanta la cabeza y canta
"Soy Gunugulín y me tiro desde un árbol ¡tengo valor, tengo valor! y también
equilibrio... ¡Tengo va.. Aaagghhh!!!
El lince se relame. De un salto ha cazado al duendecillo y ahora lo degusta.
Mientras se acerca su compañera le dice
"¿Sabes? Los duendes no deberían vestir gorros rojos.
Se ven tan bien... aunque saben amargos,
debe ser de tanta cerveza y tanta canción..."
"Con lo mal que te sientan" le dice su compañera
"estarás una semana con ardor"
"Pero es que no puedo ver a un tipejo de esos saltando de rama en rama
y noatacarlo ¡¡bueuuuurp!! Perdón"
La compañera lo mira con sus ojos dorados y le dice con reproche
"No hables con la boca llena, es asqueroso"
Ambos linces se alejan trotando.
En una roca cercana queda el gorro rojo con un desgarrón.

jueves, 8 de octubre de 2009

Una Lágrima


Miró aquella escena con horror.
No sabía muy bien qué había ocurrido, sólo que
lo que había ante sí era irrevocable.
En sus pupilas se reflejaba la tragedia con
tal claridad que parecía querer sacar una fotografía,
a pesar del dolor que invadía su pecho.
No quería mirar, pero no podía evitarlo. Su vida, su alma y su
ser se desvanecieron en un vacío insondable;
todo lo que era parte de sí giraba y
giraba en un remolino apocalíptico hasta perderse
para siempre en una sima oscura y fría.
Observaba, intentando no pensar, desechando lo que sentía casi con frialdad,
como si todo aquello fuera una broma que se había salido de su cauce
y hubiera tenido fatídicas consecuencias.
Entonces, como respondiendo a un instinto profundo,
una lágrima se escapó de su ojo, dejando marcas en sus mejillas
sucias por el polvo, y se escurrió elegantemente por su mentón
hasta quedar prendida sólo por el deseo... hasta que finalmente cayó.
Sólo una lágrima...

Iria Tuñas Pernas