jueves, 22 de noviembre de 2012

La enamorada

Esta lúgubre manía de vivir
Esta recóndita humorada de vivir
Te arrastra alejandra no lo niegues.

Hoy te miraste en el espejo
Y te fue triste, estabas sola
La luz rugía, el aire cantaba
Pero tu amado no volvió

Enviarás mensajes, sonreirás
Tremolarás tus manos, así volverá
Tu amado tan amado

Oyes la demente sirena que lo robó
El barco con barbas de espuma
Donde murieron las risas
Recuerdas el último abrazo
Oh nada de angustias
Ríe en el pañuelo, llora a carcajadas
Pero cierra las puertas de tu rostro
Para que no digan luego
Que aquella mujer enamorada fuiste tú

Te remuerden los días
Te culpan las noches
Te duele la vida tanto tanto
Desesperada ¿adónde vas?
Desesperada ¡nada más!


-Alejandra Pizarnik-

domingo, 7 de octubre de 2012

El sentido del suicidio

¡Qué cobardes son quienes piensan que el suicidio es una afirmación de la vida! Para compensar su falta de valor, inventan toda clase de razones que supuestamente justifican su impotencia. A decir verdad, no existe una voluntad o una decisión racional de suicidarse, sino únicamente causas viscerales e íntimas que nos predestinan a ello. Los suicidas tienen una predisposición patológica hacia la muerte, a la cual resisten en realidad, pero que no pueden suprimir. La vida en ellos ha alcanzado un desequilibrio tal que ningún motivo racional puede ya consolidarla. Ningún suicidio es causado únicamente por una reflexión sobre la inutilidad del mundo o sobre la nada de la vida. A quien me oponga el ejemplo de aquellos antiguos sabios que se suicidaban en soledad, responderé que habían liquidado en sí mismos la mínima parcela de vida, que habían destruido toda alegría de existir y suprimido toda tentación. Reflexionar durante mucho tiempo sobre la muerte o sobre otras cuestiones angustiosas inflige a la vida una herida más o menos decisiva, si bien es verdad que esa clase de tormentos no puede afectar más que a las personas ya heridas. Los seres humanos no se suicidan nunca por razones exteriores, sino a causa de un desequilibrio interno, orgánico. Los mismos acontecimientos dejan a unos indiferentes, marcan a otros e incitan a otrosal suicidio. Para llegar a la obsesión del suicidio hacen falta tantos tormentos, tantos suplicios, un desmoronamiento de las barreras interiores tan violento, que la vida no es tras ello más que una agitación siniestra, un vértigo, un torbellino trágico. ¿Cómo podría ser el suicidio una afirmación de la vida? Suele decirse que es provocado por decepciones, lo cual equivale a decir que se desea la vida y que se espera de ella más de lo que puede dar. ¡Qué falsa dialéctica —como si el suicidado no hubiese vivido antes de morir, como si no hubiera tenido ambiciones, esperanzas, dolores o conocido la desesperación! Lo importante en el suicidio es el hecho de no poder vivir ya, el cual proviene no de un capricho sino de una terrible tragedia interior. ¿Y hay quien piensa que no poder ya vivir es afirmar la propia vida? Me extraña que se busque una jerarquía de suicidios: nada esmás estúpido que desear clasificarlos según la nobleza o la vulgaridad de sus causas. ¿No es lo suficientemente impresionante en sí el hecho de quitarse la vida para que se anden buscando motivos? Siento el mayor de los desprecios por quienes se burlan del suicidio por amor, pues son incapaces de comprender que un amor irrealizable representa, para el amante, una imposibilidad de definirse, una pérdida integral de su ser. Un amor total insatisfecho conduce inevitablemente al hundimiento. Sólo admiro a dos categorías de personas: quienes pueden volverse locas en cualquier momento y quienes son capaces en cada instante de suicidarse. Únicamente ellos me impresionan, pues sólo ellos conocen grandes pasiones y experimentan grandes transfiguraciones. A quienes sienten la vida de una manera positiva, a aquellos seres para quienes cada instante es una certeza, que están encantados de su pasado, de su presente y de su futuro, sólo puedo estimarlos a secas. Únicamente quienes se hallan en contacto permanente con las realidades últimas me conmueven realmente.¿Por qué yo no me suicido? Porque la muerte me repugna tanto como la vida. No tengo la mínima idea de por qué me encuentro en este mundo. Experimento en este momento una imperiosa necesidad de gritar, de dar un aullido que horrorice al universo. Siento que asciende en mí un fragor sin precedentes y me pregunto por qué no estalla para aniquilar a este mundo, que yo sepultaría con mi nada. Me considero el ser más terrible que haya existido nunca en la historia, un salvaje apocalíptico repleto de llamas y de tinieblas. Soy una fiera de sonrisa grotesca que se contrae y se dilata infinitamente, que muere y crece al mismo tiempo, exaltada entre la esperanza de la nada y la desesperación del todo, alimentada con fraganciasy venenos, abrasada por el amor y el odio, aniquilada por las luces y las sombras. Mi símbolo es la muerte de la luz y la llama de la muerte. En mí todo destello se apaga para resucitar convertido en trueno y relámpago.¿Acaso no arden hasta las tinieblas dentro de mí?

-E.M Cioran. Extracto de su libro “En las cimas de la desesperación”

martes, 19 de junio de 2012

y volveré....

Nunca más vine a desahogarme por aquí, será por eso que me duele la guata más seguido....

(estúpido y sensual Tumblr)

domingo, 29 de abril de 2012

Anoche caminé descalzo


Anoche caminé descalzo
bajo tormenta de nieve y fuego,
anoche me sentí soñar sin dormir.

Anoche dejé en mi ventana, el poema incrédulo,
la sorpresa de los dedos, la imaginación al azar
y el puño en alto.

Anoche dejé en tu almohada el aroma de un beso
mientras dormías
de tu sueño,
el que sueñas
bajo tu lámpara lágrima
bajo tus ojos abiertos.

Anoche me animé a dejarlo allí
candente
sin que sientas el respirar de mi beso
y lo aspires risueña
mientas sueñas…
sueñas…
bajo la lámpara de mi beso.

martes, 6 de marzo de 2012

Carente de sol
ha emigrado la infancia.
Lloran las palabras no violadas
y como grandes flores
se encabritan ante la dolorosa estrella.

Baila, alma,
desprende de tu cabellera asustada
los dientes del viento
y baila.

De espaldas al mundo,
baila, alma,
y brama, alma,
hasta que te estalle la piel,
hasta que te encadenen la voz,
hasta que te escupan la esperanza.

Baila, alma.
Has nacido.

Alejandra Pizarnik

lunes, 19 de diciembre de 2011

El Rey Théoden

Hoy iba en el metro leyendo El retorno de Rey y escuchaba Empyrium, amo este libro y esta banda.
Voy a compartir con ustedes un retazo, que al leerlo me puso la piel de gallina y leerlo escuchando Waldpoesie me produjo una gran emoción:

"...Pero en ese mismo instante hubo un resplandor, como si un rayo hubiese salido de las entrañas
mismas de la tierra, bajo la ciudad. Durante un segundo vieron la forma incandescente, enceguecedora y lejana   en   blanco   y   negro,   y   la   torre   más   alta   resplandeció   como   una   aguja   rutilante;   y   un   momento después, cuando volvió a cerrarse la oscuridad, un trueno ensordecedor y prolongado llegó desde  los campos.

           Como al conjuro de aquel ruido atronador, la figura encorvada del rey se enderezó súbitamente.
Y otra vez se le vio en la montura alto y orgulloso; e irguiéndose sobre los estribos gritó, con una voz más fuerte y clara que la que oyera jamás ningún mortal:

           ¡De pie, de pie, Jinetes de Théoden!
           Un momento cruel se avecina: ¡fuego y matanza!
           Trepidarán las lanzas, volarán en añicos los escudos,
           ¡un día de la espada, un día rojo, antes que llegue el alba!
           ¡Galopad ahora, galopad! ¡A Gondor!


           Y al decir esto, tomó un gran cuerno de las manos de Guthlaf, el portaestandarte, y lo sopló con tal fuerza que el cuerno se quebró. Y al instante se elevaron juntas las voces de todos los cuernos del ejército, y el sonido de los cuernos de Rohan en esa hora fue como una tempestad sobre la llanura y como un trueno en las montañas.

           ¡Galopad ahora, galopad! ¡A Gondor!

           De pronto, a una orden del rey, Crinblanca se lanzó hacia adelante. Detrás de él el estandarte
flameaba   al   viento:   un   caballo   blanco   en   un   campo   verde: pero Théoden ya se alejaba. En pos del rey galopaban los jinetes de la escolta, pero ninguno lograba darle alcance. Con ellos galopaba Eomer, y la crin blanca de la cimera del yelmo le flotaba al viento, y la vanguardia del primer éored rugía como un oleaje   embravecido   al   estrellarse   contra   las   rocas   de   la  orilla, pero   nadie   era   tan   rápido   como   el   rey Théoden. Galopaba con un furor demente, como si la fervorosa sangre guerrera de sus antepasados le corriera por las venas en un fuego nuevo; y transportado por Crinblanca parecía un dios de la antigüedad, el   propio   Oróme   el   Grande,   se hubiera   dicho,   en   la   batalla   de   Valar,   cuando   el   mundo   era   joven.   El escudo de oro resplandecía y centelleaba como una imagen del sol, y la hierba reverdecía alrededor de las patas del caballo. Pues llegaba la mañana, la mañana y un viento del mar; y ya se disipaban las tinieblas; y los hombres de Mordor gemían, y conocían el pánico, y huían y morían, y los cascos de la ira pasaban
sobre ellos. Y de pronto los ejércitos de Rohan rompieron a cantar, y cantaban mientras mataban, pues el júbilo de la batalla estaba en todos ellos, y los sonidos de ese canto que era hermoso y terrible llegaron aun a la ciudad."


jueves, 20 de octubre de 2011

Muchos de los que viven merecen morir y algunos de los que mueren merecen la vida. ¿Puedes devolver la vida? Entonces no te apresures a dispensar la muerte, pues ni el más sabio conoce el fin de todos los caminos.

Gandalf


martes, 18 de octubre de 2011


La muerte se muere de risa pero la vida
se muere de llanto pero la muerte pero la vida
pero nada nada nada

Alejandra Pizarnik 

viernes, 7 de octubre de 2011

La magia es como los embutidos: se disfruta más cuando no se sabe cómo se hace.


....lo leí por ahí.