domingo, 29 de abril de 2012

Anoche caminé descalzo


Anoche caminé descalzo
bajo tormenta de nieve y fuego,
anoche me sentí soñar sin dormir.

Anoche dejé en mi ventana, el poema incrédulo,
la sorpresa de los dedos, la imaginación al azar
y el puño en alto.

Anoche dejé en tu almohada el aroma de un beso
mientras dormías
de tu sueño,
el que sueñas
bajo tu lámpara lágrima
bajo tus ojos abiertos.

Anoche me animé a dejarlo allí
candente
sin que sientas el respirar de mi beso
y lo aspires risueña
mientas sueñas…
sueñas…
bajo la lámpara de mi beso.

martes, 6 de marzo de 2012

Carente de sol
ha emigrado la infancia.
Lloran las palabras no violadas
y como grandes flores
se encabritan ante la dolorosa estrella.

Baila, alma,
desprende de tu cabellera asustada
los dientes del viento
y baila.

De espaldas al mundo,
baila, alma,
y brama, alma,
hasta que te estalle la piel,
hasta que te encadenen la voz,
hasta que te escupan la esperanza.

Baila, alma.
Has nacido.

Alejandra Pizarnik

lunes, 19 de diciembre de 2011

El Rey Théoden

Hoy iba en el metro leyendo El retorno de Rey y escuchaba Empyrium, amo este libro y esta banda.
Voy a compartir con ustedes un retazo, que al leerlo me puso la piel de gallina y leerlo escuchando Waldpoesie me produjo una gran emoción:

"...Pero en ese mismo instante hubo un resplandor, como si un rayo hubiese salido de las entrañas
mismas de la tierra, bajo la ciudad. Durante un segundo vieron la forma incandescente, enceguecedora y lejana   en   blanco   y   negro,   y   la   torre   más   alta   resplandeció   como   una   aguja   rutilante;   y   un   momento después, cuando volvió a cerrarse la oscuridad, un trueno ensordecedor y prolongado llegó desde  los campos.

           Como al conjuro de aquel ruido atronador, la figura encorvada del rey se enderezó súbitamente.
Y otra vez se le vio en la montura alto y orgulloso; e irguiéndose sobre los estribos gritó, con una voz más fuerte y clara que la que oyera jamás ningún mortal:

           ¡De pie, de pie, Jinetes de Théoden!
           Un momento cruel se avecina: ¡fuego y matanza!
           Trepidarán las lanzas, volarán en añicos los escudos,
           ¡un día de la espada, un día rojo, antes que llegue el alba!
           ¡Galopad ahora, galopad! ¡A Gondor!


           Y al decir esto, tomó un gran cuerno de las manos de Guthlaf, el portaestandarte, y lo sopló con tal fuerza que el cuerno se quebró. Y al instante se elevaron juntas las voces de todos los cuernos del ejército, y el sonido de los cuernos de Rohan en esa hora fue como una tempestad sobre la llanura y como un trueno en las montañas.

           ¡Galopad ahora, galopad! ¡A Gondor!

           De pronto, a una orden del rey, Crinblanca se lanzó hacia adelante. Detrás de él el estandarte
flameaba   al   viento:   un   caballo   blanco   en   un   campo   verde: pero Théoden ya se alejaba. En pos del rey galopaban los jinetes de la escolta, pero ninguno lograba darle alcance. Con ellos galopaba Eomer, y la crin blanca de la cimera del yelmo le flotaba al viento, y la vanguardia del primer éored rugía como un oleaje   embravecido   al   estrellarse   contra   las   rocas   de   la  orilla, pero   nadie   era   tan   rápido   como   el   rey Théoden. Galopaba con un furor demente, como si la fervorosa sangre guerrera de sus antepasados le corriera por las venas en un fuego nuevo; y transportado por Crinblanca parecía un dios de la antigüedad, el   propio   Oróme   el   Grande,   se hubiera   dicho,   en   la   batalla   de   Valar,   cuando   el   mundo   era   joven.   El escudo de oro resplandecía y centelleaba como una imagen del sol, y la hierba reverdecía alrededor de las patas del caballo. Pues llegaba la mañana, la mañana y un viento del mar; y ya se disipaban las tinieblas; y los hombres de Mordor gemían, y conocían el pánico, y huían y morían, y los cascos de la ira pasaban
sobre ellos. Y de pronto los ejércitos de Rohan rompieron a cantar, y cantaban mientras mataban, pues el júbilo de la batalla estaba en todos ellos, y los sonidos de ese canto que era hermoso y terrible llegaron aun a la ciudad."


jueves, 20 de octubre de 2011

Muchos de los que viven merecen morir y algunos de los que mueren merecen la vida. ¿Puedes devolver la vida? Entonces no te apresures a dispensar la muerte, pues ni el más sabio conoce el fin de todos los caminos.

Gandalf


martes, 18 de octubre de 2011


La muerte se muere de risa pero la vida
se muere de llanto pero la muerte pero la vida
pero nada nada nada

Alejandra Pizarnik 

viernes, 7 de octubre de 2011

La magia es como los embutidos: se disfruta más cuando no se sabe cómo se hace.


....lo leí por ahí.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Si va a caer la cagá de cometa/satelite/caca/lo que sea... q me caiga en la cabeza por favor...

jueves, 1 de septiembre de 2011

Acudid acá, mozos, con vuestras jarras de cerveza,
Y bebed por el presente antes de que se esfume;
Apilad en vuestro plato una montaña de carne,
Pues el comer y el beber nos brinda alivio:
Así que colmad vuestros vasos,
Ya que la vida pronto pasará;
¡Cuando estéis muertos no brindaréis a la salud
del rey o de vuestra chica!
Anacreonte tenía la nariz roja, según cuentan:
¿Pero qué es una nariz colorada a cambio de estar alegre y vivaz?
¡Dios me valga! Mejor rojo como estoy aquí,
que blanco como un lirio... ¡y muerto medio año!
Así que Betty, mi dama,
Ven y dame un beso;
¡En el infierno no hay hija de ventero que se te pueda comparar!
El joven Harry se mantiene todo lo tieso que puede,
Pronto perderá la peluca y caerá bajo la mesa;
Pero colmad vuestras copas y hacerlas circular...
¡Mejor bajo la mesa que bajo tierra!
Así que reíd y gozad Bebed sin cesar:
¡Bajo seis pies de tierra no os será tan fácil el disfrutar!
¡El diablo me confunda! Apenas puedo andar,
¡Maldito sea si puedo tenerme en pie o hablar!
Aquí, posadero, manda a Betty por una silla;
¡Me iré a casa en un rato, ya que mi mujer no está!
Así que echadme una mano;
No me tengo en pie,
¡Pero contento estoy mientras me mantenga sobre la tierra!

Estracto "La Tumba" de H.P.Lovecraft